DMSR (textos)

Iniciado por DMSR, 24 Junio 2005, 04:47:53

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DMSR

#60
Jejejeejejejeeeee, a escribir, a escribir... lo había pillao  ;) ;D ;D ;D ;D ;D ;D ;D


(Lo que no sabes es lo bien que se me da lo de los masajes  ;D)
Mi novela homenaje: "TRACK AND PRINCE"

Enric

Dios mio, ¡el foro arde!  >:D
Lastima que Demesio no le diera unos azotes en el culo mientras relinchaba la zorra irresistible.   ;D

Por cierto, existe un blues caliente como el infierno que quedaria bordado como banda sonora: Little red rooster (en la version original de Howlin´ Wolf, por supuesto).  ;)

Babyknows

Como habíamos hablado, 13 folios en "word"  ;D  Me perdía mucho así leyéndolo en la pantalla, y a ello voy ahora mismito, que estoy en ascuas!!  :o  Lo suyo era haberlo leído por capítulos, pero por circunstancias que tú sabes, se me han acumulado...  ::)

Gracias por compartir tu arte!!  :-* :-*

I believe that we don't have to change friends if we understand that friends change.   http://www.myspace.com/soulvigilantes

Babyknows

#63
Bueno, después de leerme y "releerme" tu último relato publicado (por aquello de que no se me escapasen muchas frases del 1999), he de decir, que a parte de  estar muy bien redactado etc etc, LO QUE ME  HE REÍDO!!! Es lo que tiene... por mucho que quieras,  esos numerosos rasgos "autobiográficos" (ojo, que no digo que la historia lo sea) no me han podido apartar de la cabeza la imagen del protagonista! La leche!!  ;D

Por lo bien que me lo he pasado, y con tu permiso, te "robo"  para mi firma, una frase del relato, de uno de los parrafos para mi, nás divertidos.  ^-^

AH! Y como no puedo evitarlo... Que la "littleredcorvette", debería haber llevado unas BOTAS altas rojas, que quedan más bonitas con la minifalda, y le haría seguro 100% más "puta irresistible", como  ella misma se denomina!!  Me he permitido recomendarte éste link : http://img88.exs.cx/img88/7928/nicole36xm21wd.jpg  Vale, no es pelirroja, pero tu ya me entiendes!!  ;D

Gracias por tu tiempo y compartilo con nosotros!  [smiley=2thumbsup.gif]


:-* :-*

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openbook

Estoy con baby, puede que sea erótico -yo aún diría más, cochinillo- pero la exageración de algunas partes (sobre todo del comportamiento de putón de la pelirroja,jajaja)  hace que tenga algo de cómico también.  ;D  Relincha, ay, pffff.....;D ;D

Gracias por compartir, siempre. Un besito y cuídate. :-*

  Y a los que no os hayáis animado aún a leerlo, os recomiendo que lo hagáis, por lo menos es seguro que no os dejará indiferentes. >:D ;D
Well, if happiness was standing at your door
I mean tell me what would you say?

Babyknows

RELINCHA!! Joder, eso es BRILLANTE!!!!   Eres un campeón!!!

Gracias Angie x  escribir tu opinión tb, ya pensaba que era la única que encontraba el relato "destornillante" (se dice asi!? ;D)

You rock!!!

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DMSR

Muchas gracias por vuestros comentarios (y alguna crítica constructiva que he recibido en privado)  Quiero decir algo del relinche  ;D

Primero, que estaba ANUNCIADO, porque como podéis comprobar en las fotos de encabezamiento del relato, puse un 'cartel' de "aviso a los padres" con la leyenda "EXPLICIT RIDING", que como me confirmaron hasta dos personas de por aquí se traduce como CABALGADA EXPLÍCITA  ;D ;D  Por otro lado, la inclusión de una escena así está de alguna manera inspirada en la frase de Little Red Corvette "Cuz U had a pocket full of horses / Trojan and some of them used", y como no era fácil meter un caballo en un bar alguien tenía que relinchar o algo  ;D ;D ;D   Y sí, aunque está claro que hay brochazos "cochinillos" creo que hay una buena dosis de miradas, roces, palabras, sensaciones, miedos, personalidades en evolución... dance, music, sex, romance... y auroras boreales  ;D
Mi novela homenaje: "TRACK AND PRINCE"

Babyknows

 ;D ;D

Y que pasa con los TROJAN?! famosamarcadecondones en los UI.ES.EI?!  >:D



SeXo SeGuRo!  :police:

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dei_vid

Este cuadrito se podria colgar en el bar de marras. No es la pelirroja, ni Dámaso, pero bueno...





>:D O0 >:D

Pablo

 Brillante DM, con la pluma sos maradoniano amigo!

  Que siga la ronda che!!!!!!!!!!!

salu2 pablo

DMSR

Hace tres años, cuando me decidí a participar activamente en este Foro, encontré algunas personas que me ayudaron y me hicieron sentir como en casa. Yo venía de un largo 'viaje' y me agradó realmente encontrar un sitio como éste y algunos de aquellos nuevos amigos. Hoy quiero acordarme de dos de aquellas personas: Babyknows y Ametlla (entonces Mendres)  Y quiero hacerlo porque con el devenir del tiempo ellas dos, por separado, han tenido algo en común: han conocido un tipo de amor muy especial. Ese amor que te obliga a visitar aeropuertos, a presenciar con emoción la llegada y la partida de aviones...

Saltándome a la torera un "consejo literario" que me dio Openbook, pero siguiendo al pie de la letra las instrucciones que me dio una vez Enric en una carta, dedico el siguiente texto a Babyknows y Ametlla, a sus respectivas parejas, y a quienes conozcan o hayan conocido esos temblores en los aeropuertos:

OTRO DÍA

Muchos años atrás
esa misma pista había sido testigo
de su vivencia más sublime,
y de algunas vivencias más.
Años después, su ser más querido
perdió la vida en un avión...
Pero ella había jurado volver y volvió.
Sentada en la cafetería del aeropuerto
permanecía atenta a través de la cristalera
al despegue del avión que le iba a separar
del hombre que le había devuelto la fe.
Le sirvieron un café que unió la magia
del aroma de los domingos lluviosos
con el sabor de su primer noviazgo,
ensoñaciones rescatadas desde lo muy profundo.
Alguien, él, al otro lado de alguna de aquellas ventanitas,
también pensaba en ella
y en sus cien mil puertas abiertas.
Se agitaron las hélices y el avión avanzó lentamente
maniobrando con la delicadeza de algunos versos.
Para él fue ensordecedor,
para ella no había ruido ahí afuera,
sólo la cafetera interrumpía sus pensamientos.
Por un instante, el vino de la última cena
les recordó con dolor
momentos dulces de sonrisas y alcoba,
de miradas sinceras,
de almas intercambiadas.
El avión permanecía quieto
respetando el cruce de estos sentimientos,
aunque durante unos segundos hizo unos gestos de vaivén,
como si vacilase, humano, como si algo lo retuviera.
Pero no.
Otro avión, enorme,
entró en el cuadro y aterrizó majestuoso.
Ella se calentó las manos con la taza.
Él se aguantó las ganas de fumar.
El pequeño avión que separaba a los amantes
inició entonces su marcha.
A ella se le encogió el estómago.
A él se le escapó un suspiro y cerró los ojos,
no querría revivir esa imagen.
La máquina aceleró, flotó y se perdió de vista
al traspasar los marcos de los ventanales.
Ella apuró su café y saboreó sus recuerdos.
Quisieron sentirse tristes pero no pudieron.
Ella asistió a la alegría de los besos y abrazos
de los pasajeros del avión gigante con sus personas queridas.
"Otro día ellos fueron nosotros.
Otro día nosotros seremos ellos".

Ella sonrió.
Él abrió los ojos.


JCHO_DMSR_30_SEPTIEMBRE_2005
Mi novela homenaje: "TRACK AND PRINCE"

Babyknows

¡¡Qué de recuerdos!! Muy bonito... Gracias DMSR

I believe that we don't have to change friends if we understand that friends change.   http://www.myspace.com/soulvigilantes

Chuck Romerales

     Aunque parezca mentira, hasta ahora no había podido leer el relato erótico festivo de DMSR. Solo decir qué, aparte de estar chupi lerendi,de ser una obra maestra de la literatura erótica del siglo XXI, y poner una pistola Magnum 44 (la de Harry El Sucio) a todo aquel qué se pase por aquí para obligarle a llerlo, decir qué muchos de los hechos narrados están estrictamente basados en experiencias reales mias.

     (Todo aquel qué al leer esto piense 'si hombre, como qué a ti te ha pasado algo así' pues decirles qué, lamentablemente tienen razón, pero si cuela, cuela) ;D
Me subí a la rejaaaa

openbook

Salta, salta tú a lo bombero torero, que eso siempre está bien. (La verdad, parece como si lo hubieras seguido.   ::) )                         
                                               

                                                     
Well, if happiness was standing at your door
I mean tell me what would you say?

DMSR

Estimado PRiNCe_, esta tarde he recogido en Correos un paquete con tu regalo de cumpleaños. Por segundo año consecutivo diré aquello de que no sé cómo podría agracerte este detalle, así que como has puesto ante mí un montón de hojas en blanco, yo repito mi gesto del año pasado y te dedico unas frases que espero que te gusten. Fueron escritas hace casi nueve años, pero para ser fiel a la dedicatoria manuscrita de tu regalo piensa que hoy estamos viviendo el futuro que soñábamos entonces.


If I don't think about the fact that she left me
If I don't see the pearls fall from the sky
If I don't hear the accusations of blasphemy
If I don't feel the tears in my eyes
This is the best day of my life.


("3 Chains O'Gold", Prince, 1992)


MI DÍA

Hoy es mi día.
He acertado con el pie bueno.
Tengo tantas cosas que hacer
Que no voy a hacer ninguna.
Me ha saludado el vecino que nunca lo hace.
Él sabrá.
Esa chica me ha sonreído
Y yo la he saludado sin conocerla.
Me ha vuelto a sonreír.
En el bar sonaba una buena canción.
No encuentro mis problemas,
Que se queden donde estén.
El arco iris está en mi bolsillo,
Voy a quedármelo unas horas,
Si no es molestia.
Me lo merezco, aunque sólo sea por un día.
Ese día es hoy, hoy es mi día.
Todo cuanto brilla brilla más,
Todo cuanto no brillaba ayer
Hoy brilla ante mis ojos.
Voy a cerrarlos para recordar,
Para retener.
Delicioso refresco que quisiera infinito.
Los coches de carreras han parado sus motores,
Vuela el águila y ruge el león;
Usaré el arco iris de batuta.
Qué bien suena,
Mmh, qué bien suena.
¿Te has enterado?
Hoy es mi día.


JCHO_DMSR_1997.
Mi novela homenaje: "TRACK AND PRINCE"

Blackbean

DMSR, quiero agradecerte los buenos ratos que me haces pasar leyéndote en el Poblado. Espero que podamos conocernos en alguna kedada alguna vez. Un saludo. :crown:

DMSR

#76
Hola a todos. Este es mi mensaje 3121 publicado en este Foro  :party2:. Por ello reabro este post que lleva descuidado un año y medio para dejaros un relato que algunos lleváis varios meses pidiéndome. Quien lo lea entero que lo disfrute. Babyknows, quiero ver al pato con las plumas maqueadas  ;)


3121 EN LAS VEGAS: YO QUISE IR (Y FUI)



Una de las primeras cosas que veo cada mañana, supongo que como cualquiera, es mi cara reflejada en el espejo del baño desfigurada por el sueño y la pereza. Hoy recuerdo que tras un largo viaje, otro distinto al que motiva este relato, volví a entender que el rostro es el reflejo del alma, y que en el alma acumulamos lo bueno y lo malo de lo que nos nutrimos. Me tengo prometido desde entonces pelear por seguir viendo esa cara en los espejos.

Lo mejor y lo peor de vivir un concierto/gira de Prince es que no sabes ni remotamente cuándo será la siguiente ocasión en la que volverás a enfrentarte en persona a su talento. Esto te obliga a absorber cada nota, cada sensación y sentimiento. Pueden ser años, pueden ser muchos años. Alguna vez será la última. Pero llegó el jueves 22 de febrero de 2007, víspera de la tarde-noche en la que iba a caducar mi sequía. Una sequía que comenzó cuatro años y medio antes, tras la última nota y el último cántico que sonaron en el aftershow de la sala Le Bataclan de París, en la [quizá] más apasionante jornada de mi dilatada 'princemanía'.

Desperté solo en la cama. Mi novia había madrugado para acudir a su trabajo. Me arreglé y terminé los preparativos. Dejé una nota de despedida sobre su mesa. Y muchos besos. Fui al aeropuerto de Barajas y me junté con el mejor amigo que me ha regalado la vida. El viaje y todo lo que me trajera en la piel aún no había comenzado (aunque las semanas de preparativos también fueron intensas) y yo ya me sentía pletórico. Prince llevaba muchas semanas tocando en el mismo sitio, y tras dos intentos fallidos llegó el momento de mi salto válido.

Iniciaba un agotador viaje relámpago con destino a Las Vegas. Diecisiete horas de ida y las mismas horas de vuelta, saliendo de Madrid un jueves al mediodía y regresando el lunes por la mañana. En medio de ambos viajes me aguardaban dos conciertos de Prince y (ojálá) dos aftershows. A falta de algún desastre de última hora, los conciertos del Hotel Rio eran algo seguro; los aftershows, por supuesto, eran una incógnita, nadie podía saber si se harían y mucho menos si habría acceso a una sala con el aforo tan raquítico. ¿Y qué les pedía yo a esos conciertos? Pues nada, como a la vida. Disfrute, como al día a día. Algo que poder contar, algo que poder saborear en el futuro, algo que me saque la sonrisa cuando me mire en el espejo y vea lo que llevo dentro.

Con las nueve horas de ajuste horario, llegamos a nuestro hotel la noche del mismo jueves. El Hotel Rio, uno de los pocos edificios sobresalientes que no están en la arteria principal de la ciudad (la calle conocida como el "Strip") se podía ver desde nuestro hotel. Estaba a menos de quince minutos andando en línea recta (una valla y una vía de tren impedían ese acceso directo) y a unos veinticinco por el camino válido. Era tarde, aunque pudimos cenar en una hamburguesería que permanecía abierta. Allí vi algo que me llamó la atención: un adolescente, un pandillero que había entrado en el local armando mucho alboroto, se cuadró ante su hamburguesa, cerró los ojos, cruzó sus manos y rezó antes de engullir su trozo de carne picada. Y fui consciente de haber viajado muy lejos de mi casa.

Yo no sé si lo poco que vi de Las Vegas es suficiente para permitirme opinar, pero diré que me llevé una impresión muy desagradable. Desde la escalinata del avión hasta la recogida de los equipajes miles de tragaperras salen a tu paso. Y todo es más o menos así, todo es algo parecido a un casino omnipresente. Si vas a eso, aquello debe parecerse al Cielo, pero a mí me encogían el estómago algunas imágenes que pasaban ante mis ojos. Como la grotesca figura de un señor gigante apoltronado en una banqueta ante su máquina, con un cable elástico verde fosforito que unía su pantalón con la tarjeta de juego de la que la tragaperras chupaba su dinero; y la alegoría de un feto ciclópeo unido por el cordón umbilical a la madre que lo alimenta me sacudió dos tortas. O la imagen de un chico joven, alto, guapo, un tipo con una hechura de haber podido ser un campeón de natación... andrajoso, con los brazos rígidos pegados al cuerpo, arrastrando los pies, con la mirada perdida y los dientes apretados sujetando una mandíbula desencajada. Cruzarme con ese fantasma en la mitad del Strip fue otra bofetada.

¿Y el Strip? El Strip es lo más parecido a cartón piedra que podía imaginar. Sí, hay edificios que han costado millones de dólares, pero aquello era un continuo "quiero y no puedo". Las recreaciones de la Torre Eiffell, de Venecia, de Egipto, de Nueva York... madre mía, qué despropósito. En cada esquina de cada acera, dos o tres hombres ofrecían a cada transeúnte invitaciones a los locales de tetas y culos; y si dejabas el Strip y te adentrabas en otras calles menores, eran máquinas expendedoras las que te ofrecían esos servicios. No quisiera alargarme en el recuento de estas imágenes. Me remito a lo dicho: quizá me faltó tiempo para ver el lado bueno y el glamour.

El viernes 23 de febrero llegó, y llegó la hora de iniciar la pelea. La idea era ir al mediodía a iniciar las horas de cola. El objetivo: conseguir estar en la primera fila durante el concierto. Cuando llegamos, teníamos delante muy poca gente, lo que parecía asegurarnos el objetivo. Allí conocimos a Elly, una chica holandesa encantadora que ya había estado otros fines de semana, y una chica y un chico japoneses cuyos nombres no conseguí memorizar. Elly guardaba sitio a dos más y los japoneses a otros dos o tres; en definitiva, nuestro sitio real en la cola era el octavo y el noveno, o algo así. Perfecto.


Mis carencias con el inglés me siguen limitando en estas situaciones, aunque empecé a estudiarlo hace unos meses y ya me apaño para entender algunas cosillas o para sorprenderme a mí mismo en alguna ocasión. En la espera se escuchaban vagamente los ensayos. Por allí vimos entrar o salir a Renato Neto, Greg Boyer, las Twinz... Y así pasó el día, de compadreo con los que teníamos delante o con algunos de los que fueron llegando. Un detalle que al principio me pareció gracioso pero algo ofensivo al comprobar que la escena se repetía, fue que hubo turistas que nos sacaban fotos como si fuéramos algo extrañísimo, tras preguntarnos qué hacíamos allí. No digo que un grupo de personas adultas haciendo cola durante horas para ver a un músico sea lo más racional del mundo, pero con toda la inmundicia que se podía fotografiar en aquel hotel me llegó a molestar sentirme tan exótico.

Pasaron las horas y todo transcurrió con normalidad. Se repartieron las entradas (comprar por teléfono siempre deja un regustillo de mieditis) y se añadió una segunda cola. Llegó el momento de acceder a la sala del concierto. "No smoking, no cameras", fue la consigna que escuchamos cada uno de los que estuvimos allí. Tras cruzar la puerta bajamos unas escaleras, y en línea recta el "Your Love Is King" de Sade, que sonaba de fondo, nos acompañó hasta la primera fila, mínimamente ladeados hacia la derecha. Todo el esfuerzo del viaje empezaba a tener su recompensa.

Un concierto de tu artista favorito hay que vivirlo y sentirlo. Las grabaciones son estupendas, las puedes disfrutar cuantas veces quieras, puedes elegir tu canción favorita, puedes no escuchar nunca más ese disco. Pero estar AHÍ es otra cosa. Para mí es una cura de humildad, al ver que mi artista favorito, ese al que dedico tantas horas que a veces me creo con derecho a saber de él más que él mismo, no toca para mí, al ver que toca para toda esa gente, que toca para personas tan diferentes que no das crédito. Y te das cuenta de que no estás solo en el 'planeta Prince', de que el 'planeta Prince' no eres tú y todos los demás, de que el 'planeta Prince' es PRINCE y todos los demás, incluido tú. Y nosotros habíamos conseguido llegar AHÍ, al sitio perfecto para disfrutar del concierto.

Nuestra plaza tenía un privilegio añadido. Ante nosotros estaba el cogote del tipo que le prepara las guitarras a Prince, y allí estaban todos los instrumentos y los aparatejos para que todo estuviera en orden. Yo no tengo ni idea de guitarras, pero pensaba en quienes el ver todo aquello les parecería un regalo y lo convertía en un regalo para mí mismo. También tuvimos ante los ojos la lista de canciones de la noche con los datos de las guitarras (o el bajo) que tenía que ir preparando el técnico, por lo que supimos que la velada iba a empezar con "Purple Rain" y terminar con "Nothing Compares 2U". Y también nos sirvió para ir preparando la estrategia de cara a intentar acceder al aftershow.

A finales de febrero, conseguir entrar a los aftershows no era nada fácil. Había mucha gente que tras haber visto otras actuaciones sólo acudía allí para esas Jam Sessions, por lo que sabíamos que era necesario perderse el final del concierto para ir a la otra cola. ¿Pero cuánto concierto había que perderse? Tras leer la lista, mi amigo lo estimó en tres canciones. "En cuanto acabe "Anotherloverholenyohead" yo me voy; tú ven sin prisa cuando termine".

Y llegó la sorpresa desagradable del día, del fin de semana, del viaje. De repente, dos chicas que estaban a nuestra derecha empezaron a molestarnos. Aparentemente su intención era que nos marchásemos o que les dejáramos nuestro sitio, pero era una situación sorprendente porque ellas también estaban muy bien colocadas. También incordiaron al técnico de las guitarras, que aguantó sin pestañear, intentando hacerle creer que éramos nosotros los plastas. Qué hijas de puta. La situación llegó a ponerse muy tensa. Yo le pedía calma a mi amigo –que era el que se estaba llevando la peor parte- ya que cualquier movimiento extraño en aquel sitio podría suponernos algún problema con los de seguridad. Aguantamos insultos y más cosas sin separar las cuatro manos de la barandilla, concentrados en que faltaban minutos para un concierto de Prince. El problema se recondujo cuando mi amigo sacó fuerzas desde las uñas de los pies y le soltó un vocinazo en la oreja a una de aquellas dos zorras que todavía debe retumbar en algún punto de su miserable cerebrito. Más tarde me di cuenta de que al menos una de ellas estaba borracha o drogada, con los ojos en blanco mirando al lado contrario al que se desarrollaba el concierto. O quizá fue el grito, jejeje, que se joda.

Y con el tiempo justo para templar los nervios, vimos que ya estaba todo preparado para el comienzo del show...

Sabíamos que la primera canción era "Purple Rain", con la lista delante el repertorio no iba a depararnos ninguna sorpresa, evidentemente. Pero cuando comenzaron los primeros acordes -con el escenario aún cubierto por un telón- a mí se me puso la piel de gallina y se me iluminaron los ojos. Nunca se me ha escapado una lágrima en un concierto de Prince y tampoco sucedió en Las Vegas, pero jamás pensé que a estas alturas una canción que no suele hacerme sentir nada me tocara las entrañas de aquella manera.

La banda de acompañamiento es muy justita, nada que ver con la gira ONA del 2002 que es la última que yo había visto en directo. Sin embargo, puedo afirmar que estos conciertos tienen algo especial, algo que no conseguí identificar, algo que estando allí los hacía brillantes. Prince focaliza en sí mismo casi toda la atención, los músicos se quedan en un segundo plano, en todo momento parece que falta algo, pero a cada momento sientes que algo maravilloso suena y te envuelve. No lo sé explicar, sólo puedo contarlo.

El listado frío de canciones de aquella noche fue éste (copiado de internet):

Purple Rain
3121
Girls And Boys
The Long And Winding Road
Lolita
Black Sweat
Kiss
Musicology
Prince And The Band
What A Wonderful World (instrumental)

When A Man Loves A Woman (Shelby)
Little Red Corvette (acoustic)
Raspberry Beret (acoustic)
Sometimes It Snows In April (acoustic)

Something In The Water (Does Not Compute)

Anotherloverholenyohead
Let's Go Crazy

Crazy (Shelby)
Nothing Compares 2 U


En general me gustó, he estado en conciertos mucho más memorables pero en ningún caso diría que aquello no estuvo bien. Puestos a pedir me habría gustado que fuera más largo, que no es mala señal. Las interpretaciones que me llegaron más adentro fueron seguidas, y me refiero a la tríada de "Sometimes It Snows In April", "Something In The Water (Does Not Compute)" y "Anotherloverholenyohead". Esta última, sin dudarlo, fue para mí lo mejor de la noche, con uno de esos momentos en los que la música te salta la tapa de los sesos y te agita el cerebro con diez dedos. Durante "Something In The Water" Prince jugueteó con una toalla que acabó en mi cara y terminó en manos de la chica que estaba a mi izquierda. Pero la versión me gustó por sí misma, no por el toallazo, jeje.

Como habíamos acordado, mi amigo se marchó al acabar "Anotherloverholenyohead", en un intento de coger buen sitio en la cola del aftershow. Yo empecé mi retirada cuando comenzó "Nothing Compares 2U", que la fui escuchando mientras me acercaba a la salida. Al juntarme con mi compañero ya intuimos que el aftershow de aquella noche se nos escapaba. No es que hubiera muchísima gente esperando, pero sí aparentaba ser demasiada.

Y así fue. Entramos en un segundo bloque que no pagaba nada pero que no tenía acceso a la pequeña sala del aftershow, y que debía permanecer en el restaurante contiguo; al menos se podía escuchar la actuación perfectamente ya que el local disponía de bafles propios. En la puerta que daba acceso al meollo había un tipo de la seguridad que cumplió su trabajo escrupulosamente, y que supo manejarse con una corrección extrema rodeado de gente muy nerviosa. Yo estaba a un metro de él y vi cómo le ofrecieron dinero y favores sexuales, o cómo algunos intentaban colarse de las maneras más absurdas. Para mi desgracia, la única persona que se coló, de la mano de otro guardaespaldas, fue una de las dos hijas de puta que nos habían querido estropear la noche. Así que me volví a cagar en su puta madre.

Sigo sin saber si puedo decir que estuve en aquel aftershow o si no estuve. Yo estaba a dos metros de la puerta y veía a casi toda la banda; y veía a Prince sentado en su silla o salir fuera o tocar la guitarra. Todo estaba a unos metros de mí... pero al otro lado de aquella puerta defendida por aquel profesional de lo suyo. Así que aquello resultó agotador. Ya eran muchas horas en el Hotel Rio, más el tremendo viaje de la víspera, y yo allí de pie, el quinto de una fila india, semiviendo un aftershow, semidisfrutando de él.

El repertorio, cogido de internet, se debió parecer a esto:

Jazz instrumental
Jazz jam
Satisfied (almost 8 minutes)
Down by the Riverside
Footprints (about 30 minutes)
Jazz jam
The World is a Ghetto/It Don't Mean A Thing (If It Ain't Got That Swing)
What is Hip (Instr.)
Santana Medley/Another Star
Happy Days Are Here Again


Aquello fue una Jam Session extraordinaria. La banda sonaba increíblemente relajada. Prince iba y venía. De vez en cuando cogía su guitarra, se colaba en la Jam y hacía un solo que te dejaba con el cuerpo y la mente dados la vuelta. La versión de "Satisfied", larga, lenta y con un punto jazzy, fue la única en la que añadió algo de voz. "¿Por qué no tendrá los huevos de hacer una versión así en un concierto normal?", fue la pregunta que dejé en el aire. El "Santana Medley" comenzó cuando todo parecía haber concluido. Yo no lo vi porque me había movido de sitio, pero al parecer Prince fue el batería de la pieza.

Acabada la fiesta nos dimos el paseo hasta el hotel, desayunamos como si fueran las dos del mediodía y nos acostamos. Creo que eran las seis de la mañana. La jornada nos había dado grandes momentos pero también situaciones poco gratificantes. Un sabor agridulce nos recorría el paladar. Mañana será otro día.

La segunda y última jornada nos la planteamos distinta. Decidimos no hacer cola durante horas y ver el concierto desde una sosegada quinta o sexta fila. Eso sí, el aftershow no se nos debía escapar. Después de comer volvimos a la habitación para ver un rato la televisión. Como por encantamiento, ambos nos quedamos dormidos a la vez sin preparar ningún despertador. Abrimos los ojos tres horas más tarde y nos dirigimos con el tiempo justo hacia el Hotel Rio, con la extraña sensación en la cabeza de que íbamos a un concierto a las cuatro de la mañana.

Antes de ir a la sala nos pasamos por la cola del aftershow para ver si ya había alguien esperando. No había nadie. En vez de gente había un cartel, el último cartel que deseábamos leer. Esa noche NO había aftershow, Prince NO iba a tocar. A cambio, iba a haber una sesión de DJ a cargo de DJ Rashida. Los primeros segundos que transcurrieron al leer aquello fueron de enorme frustración. Pero nos miramos a los ojos y nuestros cerebros volvieron a sintonizar: "entonces, lo que toca es disfrutar al máximo y sin nervios del concierto de esta noche". A disfrutar.

Entramos al concierto y nos colocamos en la fila que habíamos previsto al mediodía, junto a un bafle gigantesco del lateral izquierdo. Conocimos a una chica de Ghana muy simpática que nos dijo que era amiga de Mike Phillips y, en efecto, durante el concierto se echaron miradillas. Elly, la chica holandesa que habíamos conocido la víspera, nos puso al día desde su primera fila: al parecer, tres de los músicos de la banda se habían puesto enfermos y, además, Prince cogía un vuelo a las cinco de la mañana. Al día siguiente era la ceremonia de entrega de los Oscars en Los Angeles, lo que daba credibilidad a lo del vuelo.

Como si Prince me hubiera escuchado la víspera y quisiera llevarme la contraria, la noche empezó con un delicioso "Satisfied". No tan jazzy como en el aftershow de unas horas antes pero sí a la altura de un gran comienzo. La actuación fue aún más corta que la de la víspera, con algunas canciones cambiadas, y las que se repitieron las hizo en un orden totalmente distinto. La sorpresa de la noche fue sin duda la versión acústica de "Guitar". Cuando acabó el último tema no parecía posible que pudiera ser el último, aunque lo fue, claro. Tampoco recuerdo ningún momento equiparable al "Anotherloverholenyohead" del viernes, y sin embargo el concierto me pareció mucho mejor. Cuando Prince tiene el día bueno, cuando está comunicativo y juguetón con el público, algo hace que te conquista. Añado que la presencia de un megabafle a un metro de mí conseguía que cada nota y cada sonido no sólo me golpeasen físicamente, sino que me atravesaban como si los huecos entre mis células se pudieran medir en centímetros. Fue breve, sí, pero yo quedé completamente seducido.

El repertorio, nuevamente prestado, fue el siguiente:

Satisfied
Girls & Boys
Cream
U Got the look
If I Was Your Girlfriend
Pink Cashmere/One Kiss At A Time
What A Wonderful World

Acoustic set:
Te Amo Corazon
Little Red Corvette
I Could Never Take The Place of Your Man
Guitar
Sometimes It Snows In April

Gotta Broken Heart Again
Lolita
Black Sweat
Kiss
Purple Rain

Let's go Crazy


Cuando acabó, salimos de la sala y nos dirigimos a la cola del aftershow, digo... a la cola para la DJ Session. Allí no había ni diez personas. Regresé a la pequeña tienda de 'merchandising' y cargué una bolsa con panderetas, tazas, pins, algún single... Con la bolsa y unas cervezas nos pusimos en la escuálida cola. La abandonamos un momento para ir al servicio, y cuando estábamos a cierta distancia, Elly, la chica holandesa, nos alcanzó a la carrera. Entre resuello y resuello nos dijo que había prometido no decir nada a nadie pero que sabiendo la mala suerte que habíamos tenido el día anterior tenía que contarnos algo: aunque no era seguro al cien por cien, era muy probable que Prince se dejara ver en el afterparty. "Gracias, tranquila que no nos íbamos, jeje".

No fuimos más de veinte o treinta los que entramos aquella noche en la sala donde pinchaba DJ Rashida. Pero estábamos todos los compadres de la cola del viernes y daba gusto vernos reunidos allí. En el restaurante, antes de llegar a la salita, me crucé con una de las Twinz. "Congratulations", creo que le dije, o lo primero que me salió de la boca. "Thank you", me contestó con una voz casi infantil. Yo entraba por primera vez en la sala de los aftershows, que realmente sorprendía por su reducido tamaño. Nos desperdigamos por allí mientras DJ Rashida ya trabajaba con sus vinilos. En mi opinión, pinchó mierda sobre mierda, con un repertorio tan cercano en ocasiones al reguetón que yo me rilaba de miedo al pensar que esa mujer pueda tener la más mínima influencia en el cerebro musical de Prince.

Aquello no dejaba de ser algo muy parecido a un bar de cualquier lugar del planeta, así que como la música era tan mala mi amigo y yo decidimos dedicarnos a la cerveza. La diferencia de aquel bar con cualquier otro la marcaba la presencia de las Twinz, que bailaban con los que estábamos allí muy simpáticas. Ellas estaban acompañadas por un señor de unos cincuenta años y dos señoras ancianísimas, que no llegué a saber si eran familiares o amigos. Pero allí estaban meneando los culillos al ritmo de DJ Rashida, por lo que el vídeo era mejor que el audio, jejejeje. Tras bailar todo lo que puso Rashida, las dos hermanas fueron a hablar con ella y -delicia para mis oídos- empezó a sonar "17 Days", lo que a mí me supo a caramelo.

Pasaba un cuarto de hora de las tres de la mañana. Si Prince tenía que coger un vuelo a las cinco parecía imposible que se dejara ver allí, con lo que la cerveza siguió siendo nuestra mejor aliada. "Date la vuelta", me dijo mi amigo. "¿Qué?", respondí. "Que te des la vuelta". Me giré ciento ochenta grados... y Prince estaba a un metro de mí.

Resulta sorprendente encontrarse con Prince en un bar. No sólo por lo poco frecuente de la situación sino por comprobar desde tan cerca aquella frase de que "Prince es siempre Prince": impoluto traje naranja, rostro impecable con el maquillaje perfecto, peinado casi científico, andares insuperables sobre sus tacones... y música girando a su alrededor. Llegó él y la noche dio un giro radical. Visualmente, su pequeña y gallarda figura llama mucho la atención, destacaría en cualquier contexto del mundo; auditivamente, tomó los mandos de la mesa de sonido y la diferencia no se hizo esperar. Comenzó a sonar el maestro James Brown y aquello empezó a parecerse a mi Cielo musical.

Había dos guardaespaldas. Uno controlaba la sala desde el principio y el otro se ocupaba de Prince. No tuvieron mucho trabajo, todo aquel que se acercaba al jefe era amablemente repelido. Pero Prince decidió interactuar a su manera. No recuerdo si sonaba "Soul Train" o "Funky Drummer" cuando se abrió paso entre la gente y se acercó a una batería que estaba semimontada del aftershow de la víspera, y ante nuestros atónitos ojos y oídos empezó a seguir la línea de percusión con las manos, sin baquetas. Yo estaba agarrado a la batería, Prince seguía estando a medio metro de mí, o yo de él. Ese tipo que estaba tocando la batería con las manos "para mí" era Prince, el mismo Prince de "The Beautiful Ones", de "If I Was Your Girlfriend", de "Head", de "Days Of Wild"... el de "LoveSexy", el de Madrid'90, el de París, Marbella, el de la Celebration'2002, el del Bataclan, el tipo del que tengo tantos discos y al que he dedicado tanto tiempo de mi vida. Lo curioso es que estás ahí, a diez mil kilómetros de tu casa, y la situación te parece normal.

Volvió a la mesa y siguió pinchando. Ignoro cuánto tiempo transcurrió, no demasiado, y regresó a la batería. Como si de una escena de película se tratara, no sé de dónde aparecieron dos baquetas, y al ritmo de "I Know You Got Soul" Prince estuvo un buen rato tocando mientras los que estábamos allí cantábamos con la garganta al rojo vivo. El Cielo. Aquí ya no dudo: aquel momento fue un nuevo Cielo musical que me regalaba Prince.

De la batería a la mesa de sonido. Él disfrutaba; los humanos estábamos entusiasmados. Sonó "It Takes Two" (de Rob Base and DJ E-Z Rock) y Prince manejó las teclas del volumen para que cantásemos y coreásemos. Cogió de la mano a un chico que le había dado un "ataque bailón" y lo llevó al centro del local para que nos deleitase con sus meneos. Prince se carcajeó a gusto. Una chica se le acercó con un billete, algo que ya he visto en otras ocasiones y que interpreto como un juego de acercamiento. Prince se adelantó al guardaespaldas y entró en el juego. Habló un ratito con la chica, aunque no aceptó el billete y la chica se alejó.

Prince estaba cordial, me acerqué y le tendí la mano mirándole a los ojos. Él accedió al saludo. "Great show tonight, Mr. Prince", le dije. Me dio las gracias con un cortés "thank you" y con una inclinación de cabeza. Yo hice algo parecido repitiendo sus palabras, "thank you very much", y sin soltarle la mano hasta el último momento le palmeé suavemente el hombro, más para llevarme en la memoria el tacto del traje que el palmeo. Más sorpresas: Prince volvió a la batería por tercera (y última) vez. No recuerdo qué sonaba, quizá Rashida gobernaba los vinilos. Cuando regresó a la mesa pusieron una canción que Prince presentó como lo próximo de Rashida. Un horror. Empezó a sonar la versión extendida de "Kiss" y Prince y Rashida salieron a un descansillo para charlar a solas. Y a partir de ahí mi existencia para los siguientes minutos se concentró en conseguir las dos baquetas que Prince había dejado sobre una repisa después de usarlas.

Las podía haber cogido sin que me viera nadie mientras Prince y Rashida hablaban y los de seguridad descuidaron la sala, pero me contuve por si acaso. Cuando el maromo volvió a prestarnos atención le pedí los palos con mi incipiente inglés y gestos. Me dijo que no y me miró bastante mal, jeje. Como Rashida regresó a su sitio para seguir castigándonos se las pedí a ella. Con un gesto bastante arisco también me dijo que no. Llegó Prince y volvió a coger las baquetas. Me alegré de no haberlas robado ante la posibilidad de que no le hubiera hecho gracia la desaparición. Pero ya no me quedaba otra opción y se las pedí a él. Sonriente y picarón no me las quiso dar. Prince estaba contento y receptivo, y aunque no contestaba dejó que le abordásemos con nuestras ocurrencias. Yo le pedí que viniera a España, que viniera a España pronto (mi inglés ya me daba para eso) y ya puestos, insistí en pedirle las baquetas (y él en no dármelas, jejejejee).

Estuvo algunos minutos escuchándonos mientras jugueteaba con los palos. Finalmente dijo algo parecido a que ya era hora de dormir y se marchó. Bajó las escaleras que lo llevaban a la calle tamborileando en la pared del Hotel Rio con las baquetas que yo había intentado conseguir, con "mis" baquetas. Aquel traqueteo aún perdura en mis oídos...

Eran las cuatro de la madrugada. La fiesta había concluido. La chica del billete reapareció para intentar convencer al de seguridad que ella había quedado con Prince. Me dio algo de risa pero bastante más pena verla refunfuñar. Nos juntamos con Elly y con los japoneses. Hubo besos, abrazos, despedidas de compadres de fin de semana que han compartido emociones intensas. Las cervezas me hicieron entrar en el servicio. Me reflejó un espejo. Y de todas mis posibles caras vi la que yo había ido a buscar a Las Vegas.


DMSR. JUNIO 2007.


Mi novela homenaje: "TRACK AND PRINCE"

Blackbean

Magistral

Gracias de corazón por hacerme sentir como si hubiera estado allí.

cat

¡MUCHISIMAS GRACIAS!

No sabes cuántas sensaciones acaban de volver  :smitten:

:-*

Shockadelica

Muchas gracias por el relato; has conseguido hacerme sentir allí, a tu lado y al de Prince.

Y me alegro mucho de que hayas vuelto a escribir. No dejes de hacerlo.

:heart:

Oh baby, I really like your look
When U lay your eyes on me, U know I'm hooked
I'm waiting 2 feel your touch
Your body, your mind, and soul...
Is that 2 much?